Destacó que, cuando el Poder Judicial actúa “en forma independiente al Ejecutivo, lo que significa es que hay un buen funcionamiento de la democracia”, porque “los jueces son los que están para defender a los individuos del Estado”.
De todas formas, expresó que “un procesamiento no es una condena: muchas veces se dice que con el procesamiento recién empieza el juicio, lo cual es una verdad a medias. Todos sabemos que en el caso del ex vicepresidente hace como dos años que fue promovida la denuncia” y recién en las últimas horas se produjo “la formalización del juicio”.
Silvera consideró, por otra parte, que “no es un hecho a celebrar ni para aplaudir. Ni para condenar al Poder Judicial. Porque así como algunos pueden estar satisfechos, contentos, por el procesamiento de un jerarca, en la misma resolución, otros siete ex jerarcas de Ancap, acusados por el fiscal, fueron ‘no procesados’ por la jueza interviniente”.
Señaló que más allá de que este acto judicial pueda ser apelado, “un procesamiento de un vicepresidente de la República, por más que haya renunciado hace unos pocos meses, no es un hecho menor. Y de lo que habla bien es del funcionamiento de la democracia en nuestro país”, subrayó.