La gravedad de las lesiones recibidas son señaladas porque se optó trasladarlo a un centro asistencial de Montevideo para que tuviera una mejor atención, según las fuentes.
La policía afirma que ahora está abocada a investigar las causas por las que E.O. se precipitó al vacío. Las hipótesis no son muchas.
Además de comprobar que los arneses de seguridad que tenía sobre su cuerpo el infortunado podador funcionaban bien, habrá que reconstruir condiciones del tiempo en el momento del accidente.
Una ráfaga de viento imprevista que le moviera los escasos puntos de apoyo que se tiene a esas alturas realizando un trabajo, la decisión del trabajador de cambiar de posición, y hasta la posibilidad de algún desequilibrio químico momentáneo en sus funciones vitales son elementos que serán muy difíciles de precisar como determinantes del desenlace.
La muerte de E.O. sirve también de recordatorio para quienes identifican a Punta del Este como un nido de frivolidad y desenfado, de que aquí hay todo el año gente que se gana la vida para mantenerse mínimamente y a su familia sin que ello llame la atención de quienes manejan esos clichés para definir a esta zona.