La profesional explicó que abarca a todas las edades y que los síntomas son desmotivación, apatía y una sensación de "tirar la toalla" porque no hay más recursos internos generando ansiedad, angustia, depresión e irritabilidad mostrándose durante la pandemia el incremento de la violencia intrafamiliar y el aumento de divorcios y separación de parejas.
A estos hay que agregar intentos de suicidio y ataques de pánico, cambios en el sueño y la alimentación.
PASAJEROS O PERMANENTES
Viottis señaló que los síntomas se pueden presentar de forma pasajera a cualquiera y que en otros casos requerirán ayuda profesional.
Hay casos en que el estado anímico es permanente por lo que serán necesarios nuevos hábitos para salir de ese estado.
"Debemos usar nuestros recursos internos para adaptarnos a esto y poner en la balanza lo que tenemos que hacer manejando los conceptos de "burbuja", es decir, interactuar con los grupos más próximos y evitar el contacto con quienes hace mucho tiempo no se tenía".
EL MANEJO QUE HACEMOS
Para Viotti hay que estar informados, pero no se puede estar todo el día con el mismo tema como manera de evitar alimentar esa "fatiga emocional".
Un elemento importante para la profesional es proyectar actividades que gratifiquen para cada día y hablar con gente que estimule y no con quien esté peor.
Ante un eventual retorno a grados de confinamiento como los vividos en el comienzo de la pandemia, Viotti dijo que hay que pensar qué aspectos positivos tuvo eso, porque generó retomar cosas que no se estaban haciendo con el círculo íntimo de las personas.