Funcionarios policiales que fueron advertidos sobre la forma de actuar de los jóvenes decidieron cortar su aventura. Les detuvieron y les trasladaron al local de la Seccional 1ª, desde donde avisaron al juez de turno de lo que pasaba.
El juez dispuso rápidamente que se tomara registro de lo ocurrido, y que se devolviera a ambos menores a sus padres, previa firma de sendos recibos.
La firma de un documento simple como un recibo cumple de advertencia a los mayores de que cualquier reincidencia de los jóvenes en acciones similares, podrán serles imputada responsabilidad a sus padres. Y la rúbrica que quedó en poder de las autoridades es la constancia de que los mayores entendieron la gravedad de la advertencia.