La comparecencia de Juan Pígola en la comisión de presupuesto de la Junta Departamental muestra que Maldonado enfrenta un problema de movilidad que está directamente relacionado con el crecimiento demográfico y económico del departamento. La incorporación de 25.000 vehículos en apenas un año está generando presión sobre calles e infraestructura que no crecieron al mismo ritmo.
La respuesta de la Intendencia combina más tecnología, mayor fiscalización, estacionamiento tarifado, radares, semáforos inteligentes, educación vial, modernización del transporte y promoción de la movilidad eléctrica.
Al mismo tiempo, la reunión dejó planteadas varias controversias: el aumento de la recaudación por multas, la cantidad y ubicación de los radares, el control de Uber, el uso de las veredas por comercios y camiones, los conflictos con inspectores y la necesidad de modificar determinadas normas para que los municipios puedan controlar mejor el espacio público.
Uno de los puntos políticamente más relevantes es que el Departamento de Movilidad se ha convertido además en una fuente muy importante de recursos para la Intendencia. Los ediles señalaron que pasó de representar aproximadamente el 25% de los ingresos departamentales en el presupuesto 2021-2025 al 30% actualmente, principalmente por el aumento de la patente de rodados. La previsión de ingresos por patente pasó de $14.200 millones a $16.150 millones.
En definitiva, el planteo deja una fotografía bastante completa de los desafíos que enfrenta Maldonado: más autos, más motos, mayor movilidad eléctrica, problemas de estacionamiento, congestión permanente, infraestructura insuficiente y una creciente necesidad de utilizar tecnología para gestionar el tránsito, mientras la Intendencia intenta adaptar la normativa y las inversiones a un departamento que continúa creciendo.