Cuando los policías le detuvieron, no le creyeron que había perdido la llave, pero que la moto era suya. Simplemente, se lo llevaron detenido.
Hechas las averiguaciones preliminares, saltó que la moto no era suya, por lo que lo que estaba haciendo cuando le detuvieron ya dejaba de ser lícito.
Notificado el juez Penal de turno de lo ocurrido, dispuso que le llevaran a C.A. a su oficina, un hombre que carecía de antecedentes penales.
Revisados los detalles del caso, el magistrado dispuso el procesamiento de C.A., pero, tal vez, teniendo en cuenta su condición de primerizo en el camino del delito, no le privó de la libertad, pero le inauguró el prontuario.
Lo que figurará en el prontuario de C.A. de aquí en adelante, es que ya fue responsable de un delito de hurto especialmente agravado en el grado de tentativa. Dicho simplemente, que intentó robar pero no lo pudo hacer porque lo detuvieron antes.