La dirección de Investigaciones se hizo cargo de tirar de la madeja. Las indagaciones fueron conduciendo sucesivamente a tres personas que operaban en el exterior de la cárcel, y al menos a dos reclusos que cumplían pena en Las Rosas.
Cuando los efectivos de Investigaciones entendieron que tenían el caso cerrado, o por lo menos suficientemente avanzado, informaron al juez en lo Penal. El magistrado dispuso pusieran en su despacho a las cinco personas imputadas de la extorsión continua de los primarios que habían perdido la libertad.
Dispuso que dos de los integrantes del grupo, Jordi Pintos y Eduardo Grattone, que estaban alojados en el establecimiento de Las Rosas, fueran vueltos a procesar con prisión. Esta vez les tipificó al primero la autoría de un delito continuado de extorsión. A Grattone lo encontró incurso en el delito de extorsión como copartícipe necesario, o coautor.
En tanto, tres mujeres, Flavia Lourdes Fernández, V.B.R y M.P.F.B.que participaban del grupo con sus acciones en el exterior del establecimiento de Las Rosas, fueron procesadas con prisión como copartícipes de un delito de extorsión. M.F. fue la mujer a nombre de quien la mamá del recluso extorsionado debió realizar el giro de los 1.500 pesos.