En ese contexto, defendió la actividad en Maldonado y afirmó que “es negocio ser cuidacoches”, aunque aclaró que existen “épocas buenas y malas” y que el trabajo implica soportar frío, calor y largas jornadas a la intemperie.
Ruben aseguró que en todos sus años de trabajo nunca fue amenazado y destacó la relación de confianza que construyó con los conductores a lo largo de los años. “Hay gente que me deja las llaves para que le estacione el auto”, señaló.
Sobre los conflictos que a veces se generan, apuntó a los cuidacoches no autorizados como principales responsables de dañar la imagen del rubro. “Pagamos nosotros por los demás”, lamentó.
Según indicó, hay personas que trabajan sin estar regularizadas por la Intendencia y que incluso utilizan chalecos oficiales porque “los compran o los roban”.
Al final de la entrevista, consultado por quien es más propenso a dejar propina, indicó que “generalmente deja más el hombre que la mujer”, aunque reconoció que es muy parejo.