“He ido yo misma a hablar con el encargado, pero no dejan de hacer las quemas”, relató.
De acuerdo con su testimonio, durante agosto se registraron varios episodios, uno de ellos particularmente prolongado. “Fueron cuatro días y tres noches de quemas”, aseguró.
La mujer indicó que ante esa situación se efectuaron las denuncias correspondientes y que también intervino la Policía. Según su versión, desde el establecimiento habrían manifestado entonces que gestionarían una volqueta como alternativa para la disposición de los residuos.
Sin embargo, la situación volvió a repetirse. “Ahora volvieron a prender la hoguera”, afirmó.
DENUNCIAS Y UN SUPUESTO PERMISO DE QUEMAR
Los vecinos sostienen además que realizaron planteos ante la Intendencia de Maldonado. Según el relato recibido, la respuesta habría sido que el establecimiento contaría con autorización para efectuar las quemas y que, por ese motivo, no se adoptarían medidas.
Este extremo, sin embargo, no ha podido ser confirmado en la Intendencia para determinar si efectivamente existe una autorización, bajo qué condiciones fue otorgada y qué tipo de materiales permite quemar.
Para quienes viven en las inmediaciones, la discusión excede de todos modos el aspecto administrativo.
“Realmente no se trata de permisos, se trata de empatía por los vecinos”, expresó la denunciante.
La mujer aseguró que las quemas son imprevisibles y que el humo condiciona el uso de su propia vivienda y de los espacios exteriores.
“Uno se levanta y puede estar eso prendido, lo que significa que cualquier actividad que quisiera hacer en mi propia casa no la puedo hacer”, manifestó.
También denunció consecuencias físicas derivadas de la exposición al humo: “Es incómodo tener la garganta y los ojos irritados, además del pelo y la ropa con olor a humo”.
Los vecinos cuestionan especialmente la duración y las dimensiones que, según describen, alcanzan algunas de las fogatas.
“Es increíble que tengan permiso para hacer fogatas interminables de esas dimensiones, pero más increíble es que, a pesar de las quejas, no dejen de hacerlas”, sostuvo la vecina.
La situación vuelve así a generar preocupación entre residentes de la zona, que reclaman una solución que permita terminar con las molestias ocasionadas por el humo y determinar qué normativa se aplica a estas quemas y si las realizadas en el establecimiento se encuentran efectivamente autorizadas.
PEDIDO A SUSANA GIMÉNEZ
La vecina que reside detrás de la chacra “La Mary” aseguró que el problema se arrastra desde hace años y que el lugar utilizado para las quemas de podas se encuentra, según su estimación, a unos 10 metros de su vivienda.
Finalmente, los vecinos hicieron un llamado a Susana Giménez para encontrar una alternativa a esta práctica. “Le pedimos que tenga empatía con los vecinos del barrio”, expresó la denunciante, quien también planteó preocupación por los posibles efectos del humo sobre la fauna existente en el área boscosa lindera.