"Las cosas que puntualmente nos están inquietando son los hijos. Maldonado está recibiendo mucha gente y vienen por trabajo, muchas veces los hijos quedan vagando", señaló, quien resaltó que el problema de la adicción "muchas veces radica en el problema de vínculos".
En ese sentido, subrayó la importancia de la educación y el trabajo con adolescentes en las escuelas y liceos: "La idea es trabajar en prevención, que es educación. En las escuelas y los liceos ya hay que comenzar a trabajar con adolescentes y a fortalecer los vínculos a través de amor".
Según Batista, existe un patrón común en los jóvenes que desarrollan adicciones, pero no siempre se trata de contextos de carencias materiales. "Los chicos que llegan con adicciones son porque han vivido realidades que uno no quisiera vivirlas, como tener padres separados o vivir en un hogar con violencia. Pero también han llegado casos de chicos que han tenido todo materialmente pero les faltó contención".
Desde su rol social, enfatizó que el amor puede ser un factor clave en la ayuda a quienes atraviesan estas situaciones. "Creemos que a través del amor se puede ayudar a las personas", sostuvo.
Sobre su incursión en la política, Batista reconoció que al principio tuvo resistencia, pero luego comprendió que desde ese ámbito podía acceder a más herramientas para generar cambios: "Me resistía a la política, pero entendí que hay herramientas que al estar lejos no las puedo conseguir".
"El flagelo de lo que es la adicción ha generado inseguridad en los vecinos. Hay quienes quieren aportar pero tienen temor. No hay que ser tan egoísta y mirar al otro", concluyó.