De los 350 cascos revisados, solo 65 se pudieron certificar. Melissari indicó que muchas personas que no contaban con cascos adecuados se retiraron agradeciendo la información y la recomendación de comprar otro.
Como contrapartida, señaló el experto, hubo gente que retiró el sello que ponían los certificadores y se lo ponían a un casco inferior. “Porque el sello necesita un tiempo para poder adherirse suficientemente al casco. Después de eso, solamente rompiéndolo. Nosotros nunca pensamos que pudiera haber gente que hiciera esa maniobra delictiva. No con los demás, delictiva con ellos mismos. Eso es lo triste”, lamentó.
Melissari consideró que esa fiscalización es un acto de justicia con quienes han comprado cascos de buena calidad que no estaban certificados. “Hay casco a los que le colocamos los sellos, a sabiendas de que hay cascos que se han presentado en los últimos años con la calidad adecuada y son iguales a esos que nos presentan. Y otros cascos de reconocida marca internacional que también estamos autorizando”, explicó.