La normativa establece un régimen más flexible para el transporte de pasajeros y carga, con mayores derechos de tráfico y libertad para que las aerolíneas definan las frecuencias y la capacidad de sus servicios según criterios comerciales.
También permite acuerdos de cooperación entre compañías aéreas, incluidos servicios de código compartido.
El canciller uruguayo, Mario Lubetkin, destacó que el acuerdo “no puede verse como un acuerdo puntual”.
Su par argentino, Pablo Quirno, lo calificó como “un paso más en la búsqueda de mayor integración y relacionamiento entre países hermanos”.