La definición fue ajustada. Del Moro reveló que Abraham alcanzó el 51,8% de los votos, mientras que Yipio obtuvo el 48,2%, una diferencia de apenas 3,6 puntos porcentuales.
Antes de abandonar definitivamente la casa, Sol celebró su triunfo con un contundente “¡Jaque mate!”, una expresión relacionada con la estrategia que sostuvo durante su participación.
“Gracias por recibirme en tu casa y por permitirme ver ese ojo y saber que estaba en el lugar correcto, jugando al mejor ajedrez de toda mi vida”, expresó antes de atravesar por última vez la puerta de Gran Hermano.
Como ganadora, fue además la encargada de cumplir con uno de los rituales tradicionales del programa: ser la última participante en salir y apagar las luces de la casa.
Recibimiento multitudinario en el estudio
Ya fuera del aislamiento, Sol ingresó al estudio con los brazos abiertos mientras el público coreaba su nombre y sonaba “Don’t Stop Me Now”, de Queen.
“No puedo creerlo”, le dijo a Santiago del Moro al encontrarse con el conductor, quien la recibió con un abrazo y la felicitó por el resultado.
Otro de los momentos destacados llegó cuando vio por primera vez el trofeo de campeona. Aunque la entrega oficial estaba prevista para el jueves, Abraham se acercó, lo abrazó y lo besó.
“¡Es mío!”, exclamó.
Yipio quedó a las puertas del triunfo
La otra protagonista de la noche fue Yipio, quien terminó como subcampeona después de disputar hasta el final una votación muy pareja.
Visiblemente sensibilizada por el resultado, la participante uruguaya felicitó a Sol Abraham antes de abandonar la casa.
Pese a quedar a las puertas del título, su segundo puesto le permitió llevarse $20 millones (13.500 dólares) y una vivienda prefabricada.
Sol Abraham, por su parte, recibió $70 millones y otra vivienda, además del título de campeona de una edición que terminó definiéndose por una estrecha diferencia en el voto del público.
(Foto: Captura de pantalla)