Invernizzi aseguró que han recibido “denuncias de que el municipio quiere hacer cumplir la ordenanza”. “¿Se da cuenta de lo que significa? Nos denuncian porque queremos hacer cumplir las ordenanzas, es una subversión de la palabra que creo que es necesario estudiar”, agregó.
El alcalde explicó que los únicos negocios que pueden usar parte de la vereda son los restaurantes. “Dejan dos metros libres de pasaje y colocar una fila de mesas” y también pueden usufructuar “mamparas gastronómicas” en el Paseo de la Pasiva autorizadas expresamente por la intendencia.
La notificación sobre la necesidad de que cumplan con el decreto que prohíbe colocar mercadería en la vereda de la rambla molestó a los comerciantes. En la mañana del sábado uno de ellos, Dubal Blanco, aseguró que esa medida altera las características de Piriápolis.
También cuestionó que a ellos les prohíban “sacar una camiseta a la vereda” cuando en el Paseo de la Pasiva hay “construcciones” en la vereda.