El anuncio de que hombres y mujeres privados de libertad estarían desarrollando tareas en la zona había motivado recolección de firmas y diversas entrevistas por parte de propietarios de la zona. Alegaban que estaban demasiado alejados de los destacamentos policiales y temían que, al estar cerca de sus propiedades, los reclusos podrían “entregar robos”.
Sin embargo, el proyecto transcurrió exitosamente y este viernes el ministro Eduardo Bonomi participó, junto al jefe departamental de Policía, en el cierre de las actividades que se cumplieron mediante un acuerdo entre el Ministerio del Interior, el Instituto Nacional de Rehabilitación, el Patronato de Encarcelados y Liberados, y los propietarios del establecimiento “Babieca”.
“Lo que hay que destacar es que el trabajo es la única forma de que la persona privada de libertad se rehabilite y puedan reinsertarse en la sociedad”, opinó Bonomi, dispuesto a continuar fomentando este mecanismo mediante acuerdos con privados.
La primera experiencia en esta materia se realizó en el departamento mediante un convenio con la Dirección Nacional de Bomberos, para que los reclusos realizaran la limpieza de predios con riesgo de incendios.