Recordó que el proyecto establece que la comisión a pagar por los comercios a las emisoras de tarjetas deben tener una diferencia mínima de 2 ó 2,5 puntos entre el máximo y mínimo, aparte de aspectos que hacen “básicamente” a la regulación sobre la contratación y las obligaciones de las tarjetas para con los usuarios.
Sólo en la hotelería el uso de tarjetas de créditos se ha incrementado notoriamente. “Hay cifras estimativas que establecen que un 70 u 80 % de los pagos de la última temporada estival, se realizaron con tarjeta. A eso debemos sumarle la situación argentina y los problemas de pago lo que hace que la tarjeta se transforme en su único medio para poder vacacionar”, destacó Borges.
También en lo que hace al mercado interno, recordó que el Gobierno promueve extender la bancarización. “Las tarjetas pasarán a ser como medio de pago una forma aún más frecuente a muy corto plazo y eso también obligará a la adecuación de los costos en cuanto a la operativa, ya que todos los comercios tendrán que contar con sus terminales de lectura de tarjetas”, observó.
Actualmente la negociación es individual, por eso los establecimientos comerciales más pequeños (familiares) no tienen una gran capacidad negociadora y eso los obliga a tener aranceles altos generándose una gran injusticia en cuantos a los costos elevados que deben afrontar. Así que esta normativa va a favorecer, no sólo la negociación arancelaria en sí, sino también la forma de pago a los comercios, los costos directos e indirectos y demás aspectos económicos que se establecen en los contratos, concluyó la edila.