El 3 de agosto, el joven había sido condenado a 16 meses de prisión por nueve delitos de hurto, uno de ellos en grado de tentativa y dos especialmente agravados. La pena había sido sustituida por libertad a prueba, pero con la obligación de cumplir arresto domiciliario total durante los primeros seis meses.
A pesar de esa medida, Castillo fue visto en la calle en reiteradas oportunidades por la Policía y además fue identificado como responsable de varios hurtos cometidos en comercios de balneario Buenos Aires y Punta del Este.
El domingo 13 de setiembre, sobre las 14:30, policías que recorrían la calle 29 del balneario Buenos Aires vieron a Castillo en la vía pública, incumpliendo el arresto domiciliario.
Al darse cuenta de la presencia policial, el joven comenzó a escapar. Los efectivos iniciaron la búsqueda y avisaron por radio al resto de las unidades. Policías que se encontraban realizando tareas de investigación se sumaron al operativo y lograron detenerlo en la calle 23.
Durante el traslado hacia la dependencia policial, Castillo comenzó a dar cabezazos y patadas dentro del móvil. Como consecuencia, provocó daños en la mampara y en el cinturón de seguridad del vehículo oficial.
La Fiscalía fue informada de lo ocurrido y dispuso que el joven fuera llevado ante esa sede para continuar con las actuaciones.
Luego de la audiencia fiscal, el 14 de setiembre Castillo fue llevado nuevamente ante la Justicia.
En esta oportunidad, fue condenado como autor penalmente responsable de cinco delitos de hurto, varios delitos de desacato y un delito de daño contra un vehículo policial.
La nueva condena es de 14 meses de prisión, con descuento del tiempo que ya permaneció detenido. Además, deberá cumplir las obligaciones establecidas por la Justicia como parte de la condena.