Se informó que, en total, estuvo 379 días preso “por un delito de índole sexual” con menores.
La sentencia fue revocada en octubre de 2014 por un Tribunal de Apelaciones y en ese momento quedó en libertad provisional.
Entonces, la familia del trabajador comenzó un juicio contra el Estado para que fuera resarcido por el daño provocado y el lucro cesante.
El hombre reclamó también un televisor que compró para ver el Mundial de Brasil y un IPhone. La Suprema Corte de justicia aceptó pagarle el televisor, pero le pidió que el celular se lo reclame al Ministerio del Interior, que lo llevó para realizar pericias en su momento.
Finalmente, se dispuso pagarle un monto equivalente a unos 480 mil pesos (unos 40 mil dólares, a esa fecha), pero la cifra tiene que ser ajustada, por lo que se estima que cobrará más de 100 mil dólares. Además, el abogado que lo defendió cobrará unos ocho mil dólares.
Se indicó que, pese a estar preso, la empresa le respeto el lugar de trabajo y lo retomó cuando quedó en libertad.
La sentencia definitiva se dictó en los primeros días de este mes.