Las víctimas relataron que los delincuentes ingresaron desarmados y tomaron cuchillos de la cocina, con los cuales llegaron hasta los dormitorios para amenazar y reducir a quienes dormían.
Se trata de un matrimonio con dos hijos. Al dueño de casa le obligaron a entregar dinero -unos 10.000 dólares destinados a pagar los gastos de invierno de la residencia- y luego le ataron las manos con cordones, relató El País.
Todos quedaron encerrados en una habitación, aunque con celulares a su alcance. Este hecho demuestra el poco profesionalismo de los delincuentes, ya que permitió a las víctimas avisar rápidamente del caso a la Policía.
No obstante, los ladrones lograron escapar, aparentemente, sin dejar rastros.