Cuando arribó la Policía, dentro de la finca estaba parapetado y fuertemente armado Charlie Figuera Moreira, quien totalmente fuera de si aseguraba haber matado a su hermano Juan, al tiempo de amenazar con quitarse la vida si alguien intentaba ingresar.
Inmediatamente se desarrolló un importante operativo en torno a la finca que contó con la participación de efectivos de varias reparticiones, incluyendo del Grupo Especial de Operaciones, aunque la orden era no intentar ingresar por la fuerza.
El padre de los mellizos Figuera (conocido fotógrafo carolino), su hermana y su cuñado, fueron al lugar para intentar hacer desistir a Charlie de su actitud, pero todo esfuerzo fue en vano; siguió atrincherado mostrando una escopeta y un revolver.
La Policía mantenía la orden de no actuar, aunque en la madrugada se decidió ingresar a la finca, cuando ya no se escucharon ruidos ni movimientos en su interior. Fueron lanzados gases lacrimógenos los que podrían haber provocado el principio de incendio en la finca que debió combatir una dotación de Bomberos de San Carlos convocada al lugar.
Cuando ingresaron las autoridades policiales y judiciales, se encontraron con un cuadro realmente dantesco: Juan Figuera se encontraba tendido en medio de un impresionante charco de sangre, y son señas inequívocas de haber sido atacado ferozmente por su hermano mellizo con un trozo de hierro. Más adelante, estaba el cuerpo de Charlie Figuera, quien poco después de matar a su propio hermano, se descerrajó un disparo en la cabeza perdiendo la vida prácticamente al instante.
Las versiones sobre este trágico desenlace eran muchas en la pasada jornada, pero la mayoría giraban en torno a la personalidad de los hermanos Figuera Moreira (ambos solteros), quienes desde hace mucho tiempo eran protagonistas de fuertes discusiones, aunque no se sabe a causa de que. Fuentes que no pudieron ser corroboradas aún, indican que al menos uno de ellos se encontraría en tratamiento psiquiátrico.
Redactado: R.A.