Uno de los principales resultados indica que los argentinos mantienen una fuerte vinculación con Uruguay como destino turístico, aunque el costo de los servicios constituye un factor determinante a la hora de decidir sus vacaciones.
En el caso de los brasileños, la investigación señala que la demanda está especialmente relacionada con el ingreso de los hogares y que las condiciones económicas de Brasil tienen una influencia significativa sobre la llegada de visitantes.
EL PRECIO DE URUGUAY INFLUYE EN LAS DECISIONES DE LOS ARGENTINOS
El estudio examinó la evolución de los precios relativos entre Uruguay y Argentina durante el período comprendido entre enero de 2005 y junio de 2025, tomando como referencia 246 observaciones mensuales.
Los investigadores constataron que la demanda turística argentina responde tanto a las variaciones de precios como a los cambios en los ingresos.
Sin embargo, la magnitud de ambos factores es diferente.
Según el análisis, los argentinos son particularmente sensibles al encarecimiento relativo de Uruguay, lo que puede llevarlos a reducir su gasto, modificar la duración de sus estadías o elegir otros destinos.
La investigación también destaca que las diferencias entre ambos países en materia cambiaria y económica han condicionado históricamente el movimiento de turistas.
Las crisis económicas argentinas, las devaluaciones y los cambios de gobierno provocaron alteraciones importantes en la competitividad de Uruguay como destino turístico.
LOS BRASILEÑOS DEPENDEN MÁS DE SUS INGRESOS QUE DE LOS PRECIOS
En el caso de Brasil, los resultados presentan algunas diferencias. Los economistas encontraron que el comportamiento de los visitantes brasileños está impulsado principalmente por sus ingresos y, en menor medida, por las variaciones de los precios relativos.
Esto significa que una mejora de la economía brasileña puede traducirse en un incremento de los viajes hacia Uruguay, aun cuando los servicios turísticos uruguayos resulten relativamente más caros.
El estudio también señala que los brasileños podrían percibir los viajes a Uruguay como una actividad de consumo de mayor categoría, relacionada con su capacidad económica.
Esta característica resulta especialmente relevante para los operadores turísticos de Punta del Este y otros destinos del departamento de Maldonado, que reciben visitantes de ambos países durante la temporada estival.
LAS PROYECCIONES PARA 2026 ANTICIPAN COMPORTAMIENTOS DIFERENTES
La investigación también realizó estimaciones sobre la demanda turística regional para 2026.
De acuerdo con esas proyecciones, el turismo argentino podría aumentar un 8,5% durante 2026, mientras que el brasileño registraría una caída del 9% respecto al año anterior.
Los autores advierten que estas estimaciones están sujetas a la evolución de las economías regionales y a las condiciones cambiarias de ambos países.
En particular, la situación económica argentina y las modificaciones en su política cambiaria aparecen como factores determinantes para el comportamiento de los visitantes.
UNA FUERTE DEPENDENCIA DE ARGENTINA Y BRASIL
Otra de las conclusiones del trabajo apunta a la vulnerabilidad que representa para Uruguay depender de dos mercados turísticos principales. Los investigadores sostienen que las fluctuaciones económicas de Argentina y Brasil repercuten directamente sobre la actividad turística uruguaya, tanto en la cantidad de visitantes como en el gasto que realizan durante sus estadías.
En ese sentido, el estudio aporta elementos para comprender los desafíos que enfrenta el sector turístico nacional y la importancia de mejorar su competitividad.
Para destinos como Punta del Este, Piriápolis y el resto de la costa de Maldonado, las conclusiones adquieren especial relevancia ante cada temporada de verano, cuando la llegada de argentinos y brasileños constituye uno de los principales motores de la actividad económica.
El trabajo confirma que Uruguay conserva su atractivo turístico para los visitantes regionales, pero también que el nivel de precios, el tipo de cambio y la evolución de los ingresos en los países vecinos continúan siendo factores decisivos para el desempeño del sector.