Según este amigo, Carlos Alberto nunca se presentó en el local bailable aunque lo esperó durante tres horas.
Rossana afirma que su sobrino –quien trabaja en tareas de mantenimiento de edificios- nunca se habría ido sin avisar, ya que mantenían una excelente comunicación y siempre enviaba mensajes de texto comunicando su paradero.
“Incluso si se quedaba sin carga en el celular, conseguía otro aparato para comunicarse”, comentó la mujer.
Lo más preocupante es que poco después de su desaparición, la moto cross naranja en la que había salido fue utilizada para una rapiña. El responsable de este delito se encuentra detenido pero se niega a confesar cómo se hizo del vehículo.
Cuando su amigo lo vio por última vez, Carlos Alberto vestía un jean azul, campera negra y championes negros. Su tía destacó que es fácil de identificar, ya que tiene una lágrima tatuada en el ojo izquierdo.