“Lo reduje de una forma un poco violenta y, como me había cortado la línea del teléfono, le dije a mi señora que saliera a la calle a pedir que alguien llamara a la Policía para que venga a llevárselo”, contó.
Artola aseguró que en el desfile había “agentes de Interpol” vestidos de particular que fueron los primeros en actuar mientras llegaron los agentes policiales. “El operativo no duró más de siete minutos, fue impresionante para la cantidad de gente que había”, destacó el comerciante.
El ladrón había entrado por una claraboya y había utilizado mochilas del local para guardar mercadería e izarlas hacia el techo. Además, había quitado mil pesos del monedero de la dueña del local.
Artola ni siquiera llegó a verle la cara al ladrón. “Cuando lo vi le di un golpe tan grande que le rompí la cabeza. Quedó bocabajo y lo intimé a que no se moviera, para mi seguridad. En el fondo mi corazón latía a mil por hora y tenía medio de la reacción”, confesó.
El comerciante insistió en agradecer la rapidez de la actuación policial y la solidaridad que le ofrecieron amigos y vecinos que, enterados del hecho, llegaron al negocio para interesarse por su situación y darle apoyo.