Desde la madrugada, unos 2.500 agentes ingresaron a las zonas mencionadas con 32 vehículos blindados, dos helicópteros y apoyo de drones. Durante la intervención se produjeron enfrentamientos con presuntos integrantes del grupo criminal, además de incendios y bloqueos de calles.
El gobierno estatal informó que fueron detenidas 81 personas y que se incautaron 42 fusiles y una importante cantidad de droga. En la favela Vila Cruzeiro, varios sospechosos fueron trasladados por efectivos policiales.
Las autoridades indicaron que más de 200.000 habitantes resultaron afectados por el operativo debido al cierre de escuelas, desvíos de ómnibus y suspensión de servicios de salud.
El gobernador Claudio Castro afirmó que los batallones permanecen en alerta por posibles represalias y publicó imágenes de drones utilizados por los delincuentes para lanzar explosivos contra las fuerzas policiales.
La operación, aún en desarrollo, se convirtió en la más letal registrada en Río de Janeiro, superando la de 2021, cuando 28 personas murieron durante otro enfrentamiento en una favela.
Organizaciones sociales y legisladores locales solicitaron explicaciones sobre el operativo y sus consecuencias en la población civil. Según datos oficiales, en 2024 murieron cerca de 700 personas en intervenciones policiales en el estado.