El empleado, a cuyo cargo está la atención de la pista donde se ofrecen servicios diversos a los clientes, entre ellos la venta de combustible, no ofreció resistencia alguna a los reclamos del extraño puesto que este llegó empuñando un arma de fuego.
Bajo la amenaza, el empleado de la estación de servicios entregó al asaltante 12 mil pesos de la recaudación que llevaba hecha en su turno.
El asaltante, una vez que obtuvo el dinero, comenzó a correr unos cuantos metros hacia una moto que era conducida por otra persona, y que le aguardaba con el motor en marcha.
El ladrón y su conductor se desaparecieron rápidamente del lugar. La fuente policial consultada confió que estaban chocando con la dificultad de que el casco que llevaba puesto el asaltante impide utilizar algún rasgo fisonómico que hubiera podido advertir el empleado de la estación de servicio para dar con su paradero y atraparlo.
El informante deslizó en su comentario que la investigación continúa adelante pese a la dificultad, y bajo la esperanza de poder dar con atracador.