Añadió que la constructora pretende traspasar a los trabajadores la responsabilidad, por una mala administración. Por eso aclaró que el sindicato no interviene ni en los cálculos ni en los presupuestos que la empresa ofrece al grupo inversor. Sí existe una negociación al momento de establecer el costo de la mano de obra, pero por eso “no se puede tener de rehenes a los trabajadores”.
Aunque la obra está en el 30% de su construcción y existe temor por su continuidad, Ferreira señaló que el grupo inversor tiene "todas las intenciones" de culminar la torre. Por eso intentarán que envíen un delegado a las conversaciones que iniciaron en la Dirección Nacional de Trabajo con vistas a resolver la situación de los 140 trabajadores, despedidos en forma sorpresiva.
(foto: Marcelo Umpiérrez)