Inmediatamente uno de los efectivos descendió de la patrulla y mientras investigaba la presencia del vehículo, escuchó una voz que le preguntaba si la policía se había ido. Sagaz, el efectivo susurró que si, que "la cana" ya no estaba y lo animó a salir del escondite. El delincuente le pidió entonces que lo ayudara a empujar el cuatriciclo hasta el barrio Kennedy al tiempo que abandonaba su escondite.
Mientras salía de entre los arbustos, descubrió que la voz que le susurraba no era la de su compañero sino de un policía que procedió a detenerlo. El sujeto está a disposición judicial y su compinche todavía es buscado, ya que se presume que huyó hacia el barrio Kennedy para evitar ser atrapado por los efectivos policiales.