Aunque las primeras plantaciones de olivos en Uruguay datan de 1940, a partir de 2002 hubo un repunte del sector y un crecimiento sostenido.
La mayoría de las plantaciones están orientadas a la fabricación de aceite, aunque existen algunas experiencias que apuntan a la producción de aceitunas de mesa.
“La producción nuestra no tiene techo” pero “somos conscientes de que el proceso de sustitución va a llevar tiempo a nivel local, por lo que, la mayoría de lo producido se destinará a la exportación”, indicó el dirigente.
Hasta ahora han llegado a mercados de Europa y Estados Unidos y se presente ingresar también a Brasil, por su cercanía y acceso logístico.