Además, en el marco de su operativo la fuerza policial monitorea las llamadas telefónicas que se realizan contra el Liceo Nº 1.
Durante las repetidas jornadas de suspensión de clases, padres y alumnos reclamaron una investigación policial sobre el origen de las llamadas para ubicar a los autores de las amenazas.
Este miércoles se recibió la última -quinta en tres semanas- que obligó a interrumpir las clases por precaución. Los salones fueron evacuados, a pedido de la Policía, y una dotación del destacamento de Bomberos fernandino revisó las instalaciones pero, como en los anteriores casos, se trató de una falsa alarma.