Molina explicó que se hace este procedimiento porque es la mejor forma de evitar la contaminación en la playa, a la vez que impide que otros animales desentierren los restos.
Por otra parte, también se trata de un lugar accesible ante el caso que un museo u organización solicite desenterrarlo en un futuro para estudio de piezas o conservación.
Se utilizaron 6 metros de arena para tapar el pozo con el ballenato en la misma playa donde apareció para evitar derrame de fluidos y otros inconvenientes que acarrearían eventuales traslados.