Manifestó, además, su satisfacción por haber dado respuesta a una “comunidad comprometida y exigente” que trabajó a la par del Estado para sacar adelante el proyecto.
También la consejera Mirtha Frondoi se refirió al “debate” que las autoridades tuvieron para definir las características de la obra. “Estamos contentos de que puedan tener el edificio reciclado a pleno y condiciones para su adecuado funcionamiento”.
El director escolar, Gabino Barros, subrayó que transcurrieron cinco años para lograr “este sueño” debido a los trámites burocráticos y a la “intermitencia” de los directores en el centro escolar.
Ahora el remozado edificio tiene nuevos cimientos, cuatro salones adecuados para la propuesta pedagógica de la escuela rural, baterías de baños a nuevo y una cocina comedor ideal para los 61 chicos que allí desayunan y almuerzan. Buena parte del equipamiento fue aportada por la comunidad.
(producción y foto: Princesa Arévalo)