Abella se reunirá esta tarde con el empresario italiano Giuseppe Cipriani y dijo que su objetivo es “escuchar y tener la información bien clara”.
El jerarca enfatizó que el rol inicial del Estado debe ser el de escuchar a las partes y buscar mecanismos para destrabar la situación entre el grupo inversor – liderado por Cipriani – y la empresa constructora del megaproyecto inmobiliario – Criba -. “Es un tema de negocios entre privados”, declaró.
En esa línea señaló que tratará de que el conflicto que se suscitó entre las partes “se destrabe cuanto antes. Tratar de que esto, si no es para este verano, esté culminado para el verano que viene”.
Abella se mostró optimista respecto al futuro del complejo y aseguró que la obra no se va a detener. Argumentó que el proyecto ya superó las etapas constructivas más complejas y que el nivel de avance, sumado a la millonaria inversión ya ejecutada, hacen inviable que el desarrollo quede en la nada. “El avance que tiene significa que esto va a continuar de una manera o de otra”.
El jerarca subrayó la relevancia estratégica del emprendimiento y calificó a la marca Cipriani como uno de los motores turísticos más importantes para Maldonado y para todo el país. Finalmente, recordó que la resolución del conflicto excede a la administración departamental, ya que los permisos esenciales para la operación final dependen directamente del Gobierno Nacional.