Aunque la información policial no detalla la forma, sí dice que una vez que la señora subió a su auto, por alguna de las otras puertas hizo lo mismo un desconocido. No se explica si ella liberó las trancas de las puertas, o si nunca las había trabado.
El primer indicio es que quien subió tenía estudiadas las costumbres de la mujer, porque sabía o advirtió que tenía acceso al auto por otras puertas que no fueran la del conductor, y usó una de ellas.
Según el testimonio de la mujer, el hombre le mostró un arma blanca al tiempo que le ordenó trasladarse hacia el barrio jardín Los Treinta y Tres.
Cuando llegaron al lugar el desconocido se bajó del vehículo y desapareció, según el único testimonio disponible, el de la mujer.
La presunta damnificada no fue objeto de robo y no tuvo que soportar otro tipo de violencia que la exhibición del arma blanca mientras el desconocido le ordenaba el viaje gratis.
La policía investiga el hecho, según la información proporcionada desde fuentes en conocimiento de la investigación, pero se lo mantiene bajo una hipótesis muy abierta respecto a cómo habría ocurrido lo que la mujer testimonia.