El creador señaló que su tarifa varía según el tamaño del negocio. “Generalmente suelo cobrar 200 dólares, más o menos. Se puede ajustar. Si es un negocio que no tiene nada que ver con el nicho de la comida, ahí puede ser entre 300 y 400. Y si es una marca grande, ahí ya puedo cobrar entre 500 a 700, 800, más o menos por ahí”, detalló.
Con el aumento de su popularidad, Sosa pasó de ofrecer su trabajo a recibir propuestas. “Llegó un momento que me empezaron a salir tantos trabajos que dije, voy a hacerlo al 100%. Hoy en día me llaman, entonces yo me doy el lujo de decir: contigo quiero trabajar, contigo no”, contó.
A pesar de su crecimiento, explicó que mantiene un equilibrio entre los emprendimientos pequeños y las grandes marcas. “Las marcas grandes pagan más, pero demoran en pagar. Entonces una persona que tiene que pagar alquiler y todas sus cuentas no puede vivir 100% de eso ahora. Lo que hago es equilibrar con uno y con otro. Por eso me está yendo bien”, concluyó.
El influencer ha colaborado con varios emprendimientos de Maldonado en distintas zonas del departamento.