Uno de los avances más notables de esta edición fue la mejora en la infraestructura, donde se destacó la ampliación de la alfombra accesible, la cual llegó casi hasta la orilla del agua. Esta adaptación permitió que las personas con dificultades motrices tuvieran un acceso más directo y seguro a la playa.
A lo largo de la temporada, que finalizó el 9 de marzo, las playas accesibles ofrecieron diversos servicios como el préstamo de sombrillas y sillas, asistencia para ingresar al agua mediante sillas anfibias, y actividades recreativas y terapéuticas como la náutico terapia. Estas propuestas permitieron que los participantes no solo disfrutaran de un día en la playa, sino también de actividades acuáticas que contribuyeron a su bienestar físico y emocional.
Uno de los momentos más importantes fue la visita de usuarios del Hospital Centro de Rehabilitación Médico Ocupacional y Sicosocial de San José. En esta ocasión, personas con discapacidad severa, que dependen de asistencia constante, tuvieron la oportunidad de conocer el mar por primera vez.