El sujeto viajaba en una moto junto a otro hombre pero que no era con quien había cometido el copamiento, en el momento de ser detenido.
En esa oportunidad solo llevaba US$ 100 dólares de los 1.000 que habían robado en el chalet y justificó la tenencia de ese dinero señalando que se la habían dado para comprar drogas en una boca. El resto los habían escondido.-
Posteriormente se comprobó que estaba requerido y al día siguiente fue procesado con prisión por hurto.
La policía siguió trabajando en el caso y logró vincular a Perdomo Sosa a través de huellas dáctilares al hecho de referencia.
Frente a las pruebas abrumadores en su contra, terminó confesando que junto a otro delincuente que está identificado y prófugo, cometieron el mencionado hecho, haciéndose él responsable de la agresión al ciudadano argentino.
Ante esto, la jueza actuante le tipificó el delito de "rapiña especialmente agravada en reiteración real con un delito de lesiones personales".
Hay que recordar que el dueño de casa resistió el copamiento en el propio dormitorio donde se encontraba durmiendo con su esposa. Durante el forcejeo con el delincuente, el hombre sufrió numerosos cortes en su cuerpo aplicados por el atacante con un destornillador.
Omar Perdomo Sosa, confesó que pensaron que no había nadie ocupando la vivienda en ese momento y que habían concurrido desarmados, tomando un destornillador en la propia casa, donde aprovecharon para comer en la planta baja, retirando alimentos que estaban en la heladera y posteriormente decidieron subir al dormitorio en la planta alta donde a oscuras se encontraron con el matrimonio que descansaba.-
El mencionado matrimonio argentino había empezado a gestionar la residencia en el Uruguay para escapar de la ola de inseguridad de la Argentina, cuando le ocurrió el mencionado asalto, determinando en ese momento volver a Buenos Aires.