La propuesta del Consejo Pastoral Evangélico de Maldonado (Copem) agrupó a una amplia franja etaria entre adolescentes y tercera edad.
Cuatro exposiciones enfocaron aspectos de lo que La Biblia enseña sobre las necesidades que tienen el individuo y la sociedad.
El encuentro no fue para coordinar actividades sino para rescatar las claves que hicieron del cristianismo una respuesta.
Hubo acuerdo en que el cambio no es de mensaje sino de revisar procedimientos y evitar el "anclaje" a formas que fueron útiles pero requieren evaluación.
La iglesia cristiana surgida luego de la muerte y resurrección de Jesús provocó una revolución social y cultural.
Reconfigurar su funcionamiento de acuerdo a los principios de Cristo y no a la "cultura de época" es una paralelo entre el tiempo presente y el siglo I D.C.
El ponerse de acuerdo en el objetivo sin la pérdida de las identidades es algo sobre lo que se avanzará.
Como hace casi 2.000 años el mensaje es para todas las personas independientemente de su educación; propiedad; franja etaria o nacionalidad.
En el presente las comunidades evangélicas de Maldonado alcanzan a individuos desde Punta del Este a las zonas rurales.
Han sumado respuestas por medio de la educación, asistencia a la marginalidad, ante las dependencia de sustancias y el crecimiento de madres solas con hijos pequeños.
Los nacidos en el departamento, y los que han llegado de otros puntos del país y del exterior, forman parte de las congregaciones actuales.
La existencia de comunidades chicas y mas grandes insertadas en los barrios y ciudades de Maldonado se amplifica luego de las primeras congregaciones establecidas en la década de 1970.
La defensa de los derechos básicos del hombre y la participación como servidores de la sociedad es algo que se busca reactivar por medio de formas dinámicas de convivencia.
La iglesia fue en sus comienzos una forma de "contracultura" porque su modelo no fue definido por ningún gobierno terrenal, sino por Jesucristo.