El hecho es que mientras se procesaba esta llamada, la dueña del celular se había dado cuenta que ya no lo tenía, y ante el alerta que la mujer realizó en el comercio, el muchacho emprendió la fuga, con lo que resultó fácilmente identificable quién había sido el responsable del robo.
Un policía que estaba en el lugar salió corriendo detrás del muchacho, mientras alguien más, desde el mismo negocio, avisaba al 911.
La mesa central de operaciones envió refuerzo policial de inmediato al lugar del incidente, y poco después se consiguió detener al joven. Llevaba consigo un celular Nokia que su propietaria reclamaba en el local comercial.
Se le trasladó a la comisaría e identificó: C.R.G., de 18 años de edad, carente de antecedentes penales.
La propietaria del celular llegó pronto a la sede de la Seccional 1ª de policía para radicar la denuncia. Cuando se le mostró el celular lo reconoció plenamente.
De la comisaría se informó al juzgado en lo Penal de 10º turno. La juez subrogante tomó el caso y se expidió en las últimas horas ordenando el procesamiento de C.R.G. como autor de un delito continuado de hurto especialmente agravado, en el grado de tentativa.
La magistrado atendió la condición de primario del acusado, por cuanto no le impuso cumplir con prisión preventiva mientras se completa el proceso judicial, pero le ordenó guardar arresto domiciliario nocturno (desde la puesta del sol hasta su salida al día siguiente) por un lapso de 60 días.