Peluffo explicó que se trata de una enfermedad viral, infectocontagiosa con un impacto fundamental en la población infantil. “Si bien la mayoría de las personas cursan la enfermedad asintomática, hay algunos de ellos que tiene síntomas leves y un porcentaje menor de estos sí quedan con secuelas permanentes”, manifestó.
Las mismas conducen a la atrofia muscular. La ciencia logró desarrollar vacunas en la década de los 50 y 60’, una vacuna inactivada y otra atenuada. Peluffo explicó que esta última es una vacuna oral que todos los habitantes recibieron y que a partir del 2012 fue sustituida por la inactivada, suministrada mediante inyectables. Los últimos casos registrados en Uruguay ocurrieron a fines de los años 80’.
Uruguay y otros países de la región lograron erradicar la poliomielitis y recibieron la certificación en el año 1994 por parte de la Organización Panamericana de la Salud. Actualmente, el virus circula solamente en Afganistán y Pakistán, países donde es endémico, según el pediatra.
“Es una enfermedad infectocontagiosa de transmisión fecal-oral de impacto sobre todo en la población infantil”, explicó. En algunos casos provoca fiebre, dolor de garganta y malestar general. Algunos cursan encefalitis e inclusive en períodos de convalecencia el virus llega a dañar parte del sistema nervioso periférico atrofiando los nervios que permiten la movilidad de músculos.
Foto: Carlos Praino