El avistamiento puede hacerse desde tierra, en puntos estratégicos instalados desde Piriápolis hasta el Chuy, o en embarcaciones autorizadas. En el departamento estas son dos, ubicadas en el Puerto de Piriápolis. “Las ballenas no son tan numerosas y hay que salir a buscarlas en embarcaciones, con la preparación y los servicios correspondientes”, advirtió García.
Agregó que el tráfico naviero genera uno de los mayores impactos sobre las ballenas francas, que son costeras: “Somos la puerta de entrada a la hidrovía Paraná-Uruguay por lo cual el flujo en nuestras aguas es uno de los mayores impactos, y ha sido presentado un informe a las autoridades pensando en el santuario de ballenas. Debemos trabajar juntos para prevenir y minimizar impactos”.
Pese a esta situación, García aseguró que “no se ha producido una baja, este año en junio hubo más avistajes que en otras épocas”. Exhortó a no acercarse a las ballenas ya que existe un “enorme riesgo” de accidentes.
Por último, el experto informó que este año Uruguay presentará su santuario en la reunión de la Comisión Ballenera Internacional, que el país integra desde hace seis años. “Tenemos uno de los siete santuarios de Latinoamérica y esto ayudará a fomentar el turismo de avistaje responsable”, garantizó.
(producción: Princesa Arévalo)