Los mensajes exigían al hombre el pago de diez mil dólares o la entrega de cocaína.
La mujer apareció al rato denunciando que había sido secuestrada por varios individuos que no pudo identificar.
Sin embargo, el relato no tuvo efecto en los agentes de la Dirección de investigaciones que al interrogarla, la mujer reconoció que todo había sido simulado para sacarle plata a su esposo y cubrir otras deudas que mantenía.