Andrade comenzó haciendo referencia al modelo económico del gobierno anterior y a uno de los principales argumentos de la campaña electoral del Frente Amplio. “Hoy hicimos una campaña electoral tratando de sostener un punto de vista, que es que el modelo del gobierno anterior fue un modelo desigual”.
Según sostuvo, durante buena parte del período anterior los salarios y las jubilaciones perdieron poder adquisitivo. “Los salarios y las jubilaciones perdieron en promedio lo que representaba un mes y medio de ingreso por no haber siquiera acompañado la inflación”.
El dirigente señaló que, aunque la economía recuperó los niveles previos a la pandemia, la recuperación no tuvo el mismo impacto en todos los sectores. “La economía creció, pero terminó con más pobreza infantil”.
Para Andrade, esa situación obliga al actual gobierno a medir sus políticas en función de los resultados. “Si vos ganaste una elección diciendo esto es lo que hay que enfrentar, tenemos que medir mucho las políticas que tenés previstas para enfrentar esta realidad, para que haya coherencia entre la campaña y los resultados”.
Sobre la Rendición de Cuentas, destacó medidas vinculadas a las transferencias, vivienda y asentamientos irregulares. “La rendición de cuentas, por ejemplo, implica mejorar la política de transferencia”.
También destacó que la inversión destinada a asentamientos irregulares se duplicó respecto al período anterior. “En el período pasado se invirtieron 350 millones y en este período son 700”.
Reconoció que esos recursos pueden resultar insuficientes frente a la magnitud del problema, pero cuestionó las críticas provenientes de sectores que durante el gobierno anterior destinaron menos recursos. “No entendería mucho la crítica que venga de quien invertía la mitad de lo que estamos invirtiendo en este período en asentamientos irregulares”.
También habló de la Ley de Empleo Integral y de los subsidios previstos para estimular la contratación de personas que tienen mayores dificultades para acceder al mercado laboral. “Si toma un puesto de trabajo de una madre jefa de hogar, de un joven que está por el primer empleo, de un trabajador o trabajadora veterana que más cuesta conseguir trabajo, de una persona en situación de discapacidad, durante un año va a tener un subsidio”.
Otro de los puntos planteados fue la educación y las diferencias en el acceso a la universidad según el nivel de ingresos de las familias. Andrade comparó la situación de los sectores de mayores y menores ingresos. “En el 20% más rico de los hogares, de cada 100 niños que nacen ahí, 66 llegan a la universidad”.
En cambio: “Cuando uno mira 100 niños que nacen en el quintil más bajo de ingreso, en el 20% de los más pobres, solo 4 llegan a la universidad”.
Por ese motivo defendió el sistema de becas impulsado por el gobierno. “Se empezó a instrumentar un sistema de becas y eso tenía que ver con el presupuesto y con la rendición de cuentas para alcanzar a 70.000 muchachos que hacen liceo y UTU”.
También mencionó la ampliación de los centros educativos de secundaria y UTU que cuentan con alimentación. “El año pasado en el presupuesto duplicamos los centros de estudio que tienen derecho a la alimentación en secundaria y UTU, pasando de 20.000 a 40.000”.
Mencionó otras medidas como la eliminación del IVA en determinados materiales para cooperativas de vivienda.
Otro de los reclamos planteados por Andrade estuvo relacionado con el régimen jubilatorio de los trabajadores de la construcción.
El dirigente sostuvo que existen actividades donde el desgaste físico provoca un envejecimiento más temprano. “Hay sectores de actividad que tienen envejecimiento precoz, mueren antes. Caso de la industria frigorífica, caso de la construcción”.
En ese sentido, consideró que el trabajo realizado a la intemperie y el esfuerzo físico deberían ser contemplados de una manera diferente a otros empleos. “No es lo mismo estar en una oficina trabajando que estar en un andamio trabajando. No es lo mismo para el impacto sobre la salud del trabajador”.
Recordó que la Ley 20.130 estableció la posibilidad de mantener la edad jubilatoria en 60 años para determinados puestos de la construcción, pero señaló que todavía falta reglamentar esa disposición. “Tenemos también una tarea ahí de primero confirmar los 60 años”.
Consultado por el apoyo de Cabildo Abierto a la Rendición de Cuentas, Andrade cuestionó la decisión del Partido Nacional y el Partido Colorado de no acompañarla. “Lo que no entiendo es la decisión del Partido Nacional y del Partido Colorado de no dar los votos”.
Según sostuvo, ambos partidos terminaron votando una parte importante del proyecto. “Hubo 300 artículos y ellos votaron 200 a favor”.
Cuestionó que la oposición haya anunciado su rechazo antes de conocer completamente las iniciativas. “Me parece que le erraron el bizcochazo”.
Para Andrade, esa postura puede dificultar el diálogo político en un escenario donde el gobierno tiene mayoría en una de las cámaras y no en la otra. “Fue una actitud que debilita el diálogo”.
Consultado por la baja aprobación del presidente Yamandú Orsi, Andrade sostuvo que el gobierno no debería concentrarse en las encuestas. “No tenemos que bailar al compás de las encuestas”.
Para el dirigente, el principal objetivo debe ser reducir la pobreza y la desigualdad. “Hay un número que es el que nos tiene que obsesionar. Que es el de la pobreza y la desigualdad”.
Reconoció que ambos indicadores bajaron durante el primer año, pero consideró que la reducción fue todavía pequeña. “Este primer año la pobreza y la desigualdad en Uruguay bajó, pero bajó modestamente”.
Y marcó el objetivo hacia el final del período: “¿Cómo quiero llegar al 2029? Con menos pobreza y con menos desigualdad”.
Andrade sostuvo que las políticas deben ser monitoreadas y modificadas si los resultados no son los esperados. “Tenemos que monitorearlas cada milímetro, cada segundo que pasa”.
También fue consultado por el conflicto de la construcción, particularmente por la situación vinculada al exhotel San Rafael.
El dirigente destacó el acuerdo alcanzado por los trabajadores del sector en materia de reducción de la jornada laboral y lo comparó con el proceso anterior, cuando se pasó de 48 a 44 horas. “Este logro fue más importante que el que lograron los compañeros”.
Para Andrade, uno de los elementos centrales de la discusión es el avance tecnológico y cómo sus beneficios se distribuyen entre trabajadores y empresas. “Que se abra una puertita de esperanza que diga fuerte y claro: miren que el cambio tecnológico puede ponerse al servicio de que la mayoría viva mejor”.
En ese sentido, sostuvo que las obras actualmente pueden realizarse en menos tiempo y con menos trabajadores debido a los avances tecnológicos. “Las obras hoy duran la mitad del tiempo y se hacen con la mitad de la gente”.
A su entender, esa transformación debería abrir la discusión sobre una mejora de las condiciones laborales. “Es solamente la mente muy obcecada, muy ganada por las lógicas neoliberales, puede estar pensando que eso no puede traducirse en mejor condición de vida para el trabajador”.
También mencionó a la industria frigorífica como otro sector atravesado por cambios tecnológicos y sostuvo que esos procesos deberían generar discusiones sobre reducción de jornada y condiciones laborales. “Hay otros sectores, ojalá el sector frigorífico, que también está en un mismo proceso de cambio científico, tecnológico”.
Valoró el convenio alcanzado en la construcción y lo presentó como un ejemplo de negociación entre trabajadores y empresas. “El convenio de la construcción es un ejemplo a tomar en cuenta de diálogo social, de madurez”.
Señaló que el avance tecnológico también obliga a fortalecer la capacitación de los trabajadores. “Hay muchos desafíos que seguramente el sector no logre desarrollar, que es cómo en estas nuevas condiciones potencia la formación profesional, el desarrollo de la innovación, la ciencia, la tecnología, la calificación de los trabajadores”.