La inesperada situación ocurrió alrededor de las 10 de la víspera. A esa hora el visitante llegó a la playa El Emir junto a dos amigos, y de inmediato se quitó toda la ropa con total naturalidad; sus acompañantes optaron por permanecer con el traje de baño puesto.
Por un instante el nudista se convirtió en el receptor de las miradas de las cientos de personas que se encontraban en dicha playa.
Pero el panorama se complicó cando una mujer madura, provista de un celular con cámara, se le acercó para lograr las imágenes "exclusivas".
El australiano se percató entonces de que estaba en el lugar y el momento inadecuados para andar desnudo por una playa.
El visitante comenzó a correr entre las sombrillas, seguido de cerca por la señora con la cámara en mano.
Momentos más tarde fue interceptado por una patrulla de efectivos de la Prefectura de Puerto y esposado fue conducido a la unidad.
Como nadie presentó denuncia, poco después recuperó la libertad, aunque en los libros de novedades, quedó sentado el hecho poco usual
Redactado: R.A.