Ese día, una ambulancia que había estacionado en doble fila frente a la policlínica de una mutualista allí ubicada, fue corrida de lugar por un particular mientras el chofer estaba ingresando al centro de salud a la paciente que había sido trasladada hasta ese lugar.
Cuando el chofer salía vio con asombro que la ambulancia "se iba", pensando en una primera instancia que se trataba de un robo. Corrió y la interceptó para notar con asombro que un particular se había subido al móvil y lo estaba desplazando porque entendía que no podía haber estacionado en doble fila.
A la postre se dio una discusión entre ambos que, según el chofer de la ambulancia, terminó con una agresión física de parte del particular, que no era otro que el director de tránsito Víctor Madeiro, que lo golpeó. Sin embargo, si bien Madeiro admitió el episodio, negó rotundamente que hubiera existido la agresión.
Casaretto recordó el episodio y fustigó duramente la conducta del director. Dijo que existe un consenso social y aceptado acerca de que las ambulancias pueden, eventualmente, verse en la necesidad de parar en doble fila, como en este caso, para subir o bajar un paciente.
Además repudió la "señal" que da un jerarca de la Intendencia tomando este tipo de actitudes y reclamó que se le informe si es que el Intendente ha tomado algún tipo de medida con respecto a la situación.
(ampliaremos)