Cuando le detuvieron para realizar el control, el hombre no llevaba consigo el permiso para conducir. Pero más que eso, lo que rompía los ojos es que iba en un vehículo de dos ruedas en un estado muy claro de ebriedad.
Le practicaron la espirometría para medir el alcohol en sangre, simplemente para establecer los registros administrativos del procedimiento. La prueba arrojó 2,48 gramos de alcohol por litro de sangre. Para conducir se autoriza 0,3 gramos por litro de sangre, más de ocho veces el máximo autorizado.
Su caso fue informado de inmediato al juzgado de Paz de San Carlos. La jueza a cargo dispuso, en marzo, que esperaran que se le pasara la ebriedad, y luego le liberaran. Pero pidió los recaudos del caso para analizarlo con tiempo.
Recién en las últimas horas la jueza encontró los papeles de aquel caso, y dispuso obligar a D.R.A. (iniciales de nombre y apellidos), de 39 años de edad, sin antecedentes penales, a cumplir con siete días de trabajos para la comunidad. La jueza aclaró en su resolución que la resolución fue tomada por conducir “en grave estado de embriaguez”.
El cumplimiento de la sanción se hará efectivo con una dedicación dos horas cada día de trabajo para la comunidad, que la oficina de control de cumplimiento de este tipo de penas determinará.