Pasadas las 2 de la madrugada el propietario del Moby Dick, Federico Tieffenberg llamó a unos amigos implorando conseguir un órgano ya que estaba Charly García y quería tocar pero necesitaba ese instrumento. Sus amigos no le fallaron y aparecieron un rato después en el local con el órgano para que el ex Sui Generis actuará y calmara a la agitada audiencia que aguardaba sus interpretaciones.
Finalmente Charlie se dio el gusto de tocar mientras saboreaba una caipiroska que le alcanzó una moza.
El órgano que utilizó Charly pertenece al niño Lautaro Pereyra, hijo del politólogo José Pereyra y había sido un regalo de su abuelo, el el periodista Rudemar Pereyra.
CHARLY AL FUTBOL
Charly García en la noche del martes se fue hasta el Campus Municipal de Maldonado para observar el partido entre el campeón de América, River Plate y el club Nacional de Fútbol, que terminó con la victoria de los millonarios por un gol a cero.
El cantante argentino llegó cuando comenzaba el partido. Se instaló en el palco, con una copa de champagne y luego se ubicó en una butaca junto al ex jugador del vecino país Juan Pablo Sorín.