Éstos daban los números de cédula de personas a las que el empresario debía girar dinero. En uno de los casos una mujer recibió 160.000 pesos en dos meses, otro recibió 60 mil pesos en pocas semanas y también en otros casos hubo varios giros por 15 y 20 mil.
El hijo del empresario, procesado por rapiñar un celular en la capital del país bajo los efectos de la droga, estuvo recluido en Montevideo y Minas, donde sufrió las mismas amenazas. Ahora está en la Dirección de Investigaciones a la espera de un nuevo destino, mientras siguen las actuaciones por el caso.