Esto llegó horas después de que el diario británico The Times publicara que el suizo habría puesto la final sobre la mesa para asegurarse el apoyo de la federación marroquí, uno de sus principales aliados desde que asumió el cargo hace diez años. Infantino se reunió este miércoles con dirigentes en Rabat, en medio de la crisis institucional que atraviesa sus gestión.
El Mundial 2030 será organizado por España, Portugal y Marruecos, con partidos en Uruguay, Argentina y Paraguay en el inicio del torneo. El encuentro inaugural se jugará en el Estadio Centenario, cien años después de la primera Copa del Mundo.
De acuerdo con la información de EFE, Marruecos pretende albergar la final en el estadio Hassan II de Casablanca, mientras que España espera que el escenario elegido sea el Santiago Bernabéu de Madrid.
La versión de The Times se conoció en un momento de fuerte deterioro político para el presidente de la FIFA, que debió dar marcha atrás con su iniciativa de vender participaciones del Mundial a inversores privados. Según el medio británico, Infantino está "desesperado" por conseguir apoyos que le permitan continuar cuatro años más en el cargo a partir de 2027.
Varias federaciones europeas ya le retiraron su respaldo para un cuarto mandato, entre ellas las de Gales, Inglaterra, Finlandia y Serbia, y en las últimas horas trascendió que asociaciones de la Concacaf evalúan seguir el mismo camino.
Por otra parte, el presidente de la federación jordana, el príncipe Ali, difundió un comunicado en el que aseguró que durante el Mundial 2026 le transmitieron verbalmente que apoyar a Infantino ayudaría a su federación. "Equivale a un chantaje", expresó.
También este miércoles, el exfutbolista portugués Luis Figo pidió públicamente la renuncia del titular de la FIFA.
Las elecciones para la presidencia del organismo están previstas para marzo del año que viene.