Otra modalidad explotada por el timador era incursionar en comercios, solicitar mercadería e irse sin pagar, mediante diversas estratagemas. Su última fechoría en este rubro fue el 7 de este mes, cuando pidió tres milanesas, dos tiras de asado, una coca – cola y medio kilo de galleta en un mini-mercado carolino. Al momento de pagar dijo que se había olvidado de la billetera en la casa de una vecina conocida, salió con la mercadería y nunca volvió.
La empleada del comercio radicó la denuncia, igual que la mujer a la que había robado los 1.000 pesos. Los datos aportados por ambas permitieron a la Policía sospechar de Rodríguez, un conocido delincuente de la ciudad que ya tenía antecedentes.
El hombre fue detenido el domingo por un móvil de la Guarda Rural que recorría la zona de Tomas Berreta y Pan de Azúcar. La Justicia carolina lo envió a prisión por procedió a la intervención del requerido, el que fue derivado dos delitos de “estafa en reiteración real”.