Se trató del tercer semifinalista clasificado por penales, después de la Argentina y Canadá, lo que demuestra la paridad que gobierna en esta parte del mundo.
Destacó el cronista que en horas bajas de juego y resultados, Brasil aspiraba esquivar al vertiginoso Uruguay de Marcelo Bielsa, con el que se midió sin su principal estrella. Esa circunstancia obligó al técnico Dorival Junior a disponer por primera vez desde el inicio a Endrick, al que trata de proteger de las enormes expectativas que tiene a su alrededor. Frescura, potencia y algunas buenas decisiones: el pibe maravilla juega excesivamente presionado. Quedó a mitad de camino, entre el deseo y el resultado.
Se escribe que el primer tiempo fue un suplicio. Impropio a tanta grandeza compartida, se estudiaron, se midieron, se pegaron. Jugaron verdaderamente poco. Un cabezazo de Darwin y un mano a mano que Rochet le ganó a Raphina resultó lo más valioso.
Ni Raphina, ni Rodrygo. Ni De la Cruz, ni Valverde. Un desarrollo parejo, combativo, sin osadía. Curioso, sobre todo, del lado de Uruguay: Bielsa suele tener un discurso ambicioso, que no siempre se traslada sobre el campo de juego. El equipo de Marcelo Bielsa se quedó con uno menos por roja a Nahitan Nández a los 73 minutos tras revisión en el VAR
En la tanda de penales, el equipo Celeste fue más efectivo, se impuso ante el conjunto norteño y se clasificó a las semifinales, donde enfrentará a Colombia por un lugar en la gran definición.
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